Clinical Frailty Scale and Charlson Comorbidity Index as predictors of hospitalization and mortality risk after kidney transplant failure

Introduction and objectives: Kidney transplant (KT) recipients who experience graft failure and return to dialysis face a higher risk of adverse outcomes. This study aimed to identify risk factors for hospitalization and mortality two years post-graft failure. Materials and methods: We conducted a r...

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Main Authors: Rita Leal, Pedro Almiro e Castro, Rui Duarte, Ana Rita Silva, Maria Guedes Marques, Luís Rodrigues, Lídia Santos, Catarina Romãozinho, Helena Oliveira Sá, Arnaldo Figueiredo, Rui Alves
Format: Article
Language:English
Published: Elsevier 2025-06-01
Series:Nefrología (English Edition)
Subjects:
Online Access:http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2013251425000938
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Description
Summary:Introduction and objectives: Kidney transplant (KT) recipients who experience graft failure and return to dialysis face a higher risk of adverse outcomes. This study aimed to identify risk factors for hospitalization and mortality two years post-graft failure. Materials and methods: We conducted a retrospective cohort study of end-stage kidney disease patients who initiated hemodialysis following graft failure between January 2019 and December 2020. The Clinical Frailty Scale (CFS) and the Charlson Comorbidity Index (CCI) were assessed for each patient at the time of graft loss. The primary outcomes were hospitalization and all-cause mortality over a two-year follow-up period. Results: A total of 107 patients were included, with a mean age of 55.9 years and a mean graft survival of 134 months. The two-year hospitalization rate was 37.4%, with lower residual diuresis and higher CFS identified as independent risk factors. The two-year mortality rate was 16.8%. A multivariate regression model, explaining 82% of the variance, confirmed that higher CCI, higher CFS, and lower residual diuresis significantly increased mortality risk. A CCI cut-off of ≥8 (AUC 0.95) further stratified patients at elevated mortality risk. Immunological and transplant-related variables did not influence mortality or hospitalization risk. Conclusions: In this cohort, frailty defined by CFS was associated with hospitalization and mortality, while comorbidity burden evaluated by CCI was strongly related to mortality. These tools may help personalize the care of patients with a failing graft. Resumen: Introducción y objetivos: Los receptores de trasplante renal (TR) que experimentan pérdida del injerto y requieren reiniciar la diálisis presentan un mayor riesgo de eventos adversos. Este estudio tuvo como objetivo identificar predictores de hospitalización y mortalidad durante los dos años posteriores a la pérdida del injerto. Materiales y métodos: Se realizó un estudio de cohorte retrospectivo en receptores de TR que iniciaron hemodiálisis tras la pérdida del injerto entre enero de 2019 y diciembre de 2020. La fragilidad clínica en el momento de la pérdida del injerto se evaluó mediante la Clinical Frailty Scale (CFS), y la carga de comorbilidad se valoró con el Índice de Comorbilidad de Charlson (CCI). Los desenlaces primarios fueron la hospitalización y la mortalidad por cualquier causa durante un seguimiento de dos años. Resultados: Se incluyeron 107 pacientes, con una edad media de 55.9 años y una mediana de supervivencia del injerto de 134 meses. La tasa de hospitalización a los dos años fue del 37,4%, identificándose una menor diuresis residual y un CFS elevado como factores de riesgo independientes. La tasa de mortalidad fue del 16,8%. Un modelo de regresión multivariable (R2 = 0,82) mostró que un CCI y CFS más elevados, junto con una diuresis residual reducida, se asociaban significativamente con un mayor riesgo de mortalidad. Un punto de corte de CCI ≥ 8 (AUC = 0,95) permitió estratificar a los pacientes con mayor riesgo. No se observó asociación entre variables inmunológicas o relacionadas con el trasplante y los desenlaces clínicos. Conclusiones: En esta cohorte, la fragilidad clínica evaluada mediante la CFS fue un predictor clave de hospitalización y mortalidad, mientras que una mayor carga de comorbilidad (CCI) se asoció significativamente con la mortalidad. La utilización de estas herramientas podría optimizar la estratificación del riesgo y facilitar un enfoque más personalizado en el manejo de pacientes con disfunción del injerto.
ISSN:2013-2514