Uno mismo y el otro: Narciso

El género humano se distingue del reino animal por una duración más larga del periodo en que el niño se halla protegido de las duras realidades de la vida, mediante los cuidados paternos. En esta situación, amparada, las potencialidades eróticas de la naturaleza humana florecen, pero florecen en una...

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Bibliographic Details
Main Author: Norman C. Brown
Format: Article
Language:English
Published: Universidad Nacional Autónoma de México 2022-04-01
Series:Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
Subjects:
Online Access:https://www.journals.unam.mx/index.php/rmcpys/article/view/82425
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Description
Summary:El género humano se distingue del reino animal por una duración más larga del periodo en que el niño se halla protegido de las duras realidades de la vida, mediante los cuidados paternos. En esta situación, amparada, las potencialidades eróticas de la naturaleza humana florecen, pero florecen en una atmósfera ultraterrenal, alejada de las realidades de la vida humana. De ahí que este florecimiento temprano de la vida erótica deba sucumbir a la represión, al enfrentarse a las realidades. Pero, aún reprimida, o, más bien, por ser reprimida, esta experiencia precoz del amor queda grabada en nuestra memoria como un sueño inmortal del amor, como un anhelo indestructible de la naturaleza humana y una fuente de nuestro descontento sin tregua. La experiencia infantil, a que vuelven nuestros sueños, es una experiencia del placer, de modo que el retorno al principio del placer constituye un anhelo indestructible de la naturaleza humana. Empero, ¿es el retorno al principio del placer todo lo que la naturaleza humana pide? Desde el punto de vista de Freud, esto equivale a preguntar si la sexualidad infantil comprende algo más y más allá del placer.
ISSN:0185-1918
2448-492X